Los exámenes finales, las tareas que te faltan por entregar y cualquier otro problema que estés pasando pueden ser una gran carga a estas alturas del semestre. Muchas veces nos dejamos llevar por la importancia de querer ser productivos, y cuando no podemos, podemos llegar a sentirnos inútiles.
Pero recuerda: puedes con todo, pero no con todo a la vez.
A veces es bueno darte el tiempo necesario para meditar o hablar con un amigo o con tu terapeuta sobre las cosas que más te acomplejan. Tendemos a preocuparnos demasiado por no fracasar, y por eso mismo también tendemos a estar más sensibles frente a los comentarios de otras personas. Pero recuerda que siempre hay una manera de manejar las cosas.
Una vez me dijeron: “hay solución para todo menos para la muerte” y también “en alguna parte del mundo hay alguien que la está pasando peor que tú”. Aunque suene duro, creo que internalizar ese tipo de pensamientos puede ayudarnos cuando sentimos que no hay salida para nuestros problemas. Muchas veces sí existe una solución, solo que el estrés no nos deja verla de manera objetiva.
Creo que también somos mejores dando consejos a nuestros amigos que a nosotros mismos. A veces podríamos preguntarnos: si nosotros fuéramos ese amigo, ¿qué consejo nos daríamos? Ver las cosas de manera más objetiva puede ayudarnos a entender nuestros problemas de una manera más simple y menos abrumadora.
En estos momentos difíciles podemos estar muy sensibles a nuestro entorno o a la opinión de otros. Si tuviste algún problema con un familiar, un compañero o un amigo, trata de entenderlo. Muchas personas también están pasando sus propias batallas internas, y podemos aprender de eso.
Una persona muy importante para mí me dijo una vez:
“cada persona al lado tuyo puede ser un maestro para ti”.
Aprende de las personas. Si tuviste algún problema con alguien, aprende a ser empático y a perdonar. Muchas veces tener problemas con otra persona no vale la pena. Incluso si no pueden discutir el tema, siempre puede ser un buen momento para empezar de nuevo y demostrar que las cosas pueden estar bien de manera genuina.
A esa persona con la que estás teniendo problemas, salúdala, pregúntale cómo está. Probablemente esa persona pueda estar igual o incluso más estresada que tú. Incluso tratar de llevar la paz con otros puede hacerte sentir mejor.
Como dijo Bad Bunny en un concierto:
“Disfruta cada segundo que la vida te regala. No desperdicies tu tiempo en lo negativo. No desperdicies tu tiempo guardando rencor por cosas que ya pasaron. Aprovecha cada segundo que Dios y la vida nos regalan. Mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda.”
Por último, pero no menos importante, fíjate en los detalles que te dan calma: el primer café del día, la sensación después de bañarte y sentirte limpio, hablar con un amigo, lo lindos que son los atardeceres o jugar con tu perro. Cuando camines por la calle, regálale una sonrisa a la persona que tienes enfrente; verás cómo a ambos se les alegrará un poco más el día.
Muchas veces nos enfocamos tanto en las cosas negativas que olvidamos darnos una pausa para ver los pequeños detalles que hacen nuestra vida un poco más llevadera. Si estás pasando por algo difícil ahora mismo, quiero que sepas que las tragedias no duran para siempre. Sigue echándole ganas, trata de ser la mejor versión de ti y enfócate en tus metas. Tienes que creer en ti.
